El enunciado lo dice todo. El hecho ocurrió en Sheffield, UK. Un clérigo de 50 años acudió a urgencias con una patata atascada allí donde nunca le dio el sol. Aunque la noticia lleva a pensar en "sucios juegos", el religioso reveló que el accidente no fue el resultado de un juego sexual, sino que estaba cambiando unas cortinas desnudo y se cayó de culo encima de la mesa de la cocina dónde tenía patatas, con tan mala suerte que se le introdujo una de ellas por el recto.
El pobre reverendo avergonzado, tuvo que someterse a una delicada operación para extraerle la patata de su interior. La enfermera declaró que no se sorprendía de la situación, ya que ha visto gente con variados objetos en su interior, como un frasco de desodorante, un pepino, una muñeca rusa y un clavel.
La noticia original en inglés aparece en www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/article1876886.ece.
Pero la cosa no queda ahí, y son muchos los casos de gente que llega al hospital para que les retiren sus juguetes sexuales.
Miguel Ángel Sabadell escribe en su columna de 20minutos.es una serie de noticias publicadas sobre éste tema:
Botellas, pelotas, dispositivos sexuales, como vibradores y consoladores, bombillas, cuchillos romos, picadores de hielo, sierras de joyero, destornilladores, pelotas de tenis o béisbol y todo tipo de vegetal con la forma adecuada... o no, porque también hay peras y cebollas.
El caso de las bombillas es de lo más llamativo: un paciente fue a urgencias tras tres días sin poder hacer de vientre y con dolor al orinar. Al hacerle la radiografía, se vio el luminoso objeto, y entonces el pobre hombre recordó cierta noche de juerga donde mediaron sus amigos, una apuesta, mucho whisky y un bote de vaselina. El problema de los médicos fue sacarla sin que se rompiera accidentalmente y provocara una escabechina.
Algunas escabrosas situaciones no fueron consentidas por los pacientes, como la de un joven de 25 años que, tras ligar con una chica en un bar, tuvo que ir a urgencias porque ella le había introducido ‘algo’ en el trasero. Los rayos X mostraron un rizador de pelo.
Pero hay situaciones peores, como la de un homosexual, jugueteando, había introducido una mezcla de cemento en el ano de su compañero. Al tardar más de cuatro horas en acudir al hospital, el cemento fraguó en su recto...





































